EL GIRO ESTRATÉGICO: TRUMP, LA SOBERANÍA Y EL ASCENSO DE "PAPI A LA ORDEN"
- Divergente Iberoamérica

- 18 ene
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POR: SHARON LÓPEZ (Honduras)
La política hondureña ha entrado en una fase donde la influencia de Washington no solo es diplomática, sino decisiva en la percepción de éxito de sus líderes. En el complejo tablero de Centroamérica, la injerencia de la administración de Donald Trump marcó un punto de inflexión, alterando el panorama electoral y validando un estilo de liderazgo que prioriza los resultados tangibles sobre la retórica tradicional.
La salida de Juan Orlando Hernández dejó un vacío que Washington buscó llenar rápidamente con un enfoque de estabilidad. Bajo la visión de "America First", la administración Trump favoreció a líderes que garantizaban orden y alineación en temas críticos como la migración y la seguridad. Es en este contexto donde el discurso de Nasry "Tito" Asfura, conocido popularmente como "Papi a la Orden", logró una resonancia especial.
Asfura, con un discurso centrado en el trabajo, la infraestructura y la cercanía con el pueblo, encontró en el cambio de clima político impulsado por Trump un terreno fértil. Mientras otros sectores se perdían en debates ideológicos, Asfura se alineó con una visión de desarrollo práctico que Washington vio con buenos ojos. Esta sintonía no declarada, pero evidente, fortaleció su imagen como el candidato capaz de mantener una relación fluida con la principal potencia del mundo, factor que el electorado hondureño valora como sinónimo de estabilidad económica.
La injerencia de Trump cambió las reglas del juego al reducir la presión sobre temas de reforma institucional interna y enfocarse en la eficiencia operativa. Esto permitió que la figura de Asfura creciera sin el lastre de las críticas externas que afectaron a sus predecesores. Su victoria en el ánimo popular y en las urnas internas se consolidó gracias a esa percepción de ser un hombre de acción que, además, contaba con el respeto —o al menos la no objeción— de un Washington que bajo Trump prefería socios decididos y pragmáticos.
El gobierno de Asfura se perfila como una administración de "pico y pala". Se espera un mandato donde la ejecución de obra pública y la atracción de inversión sean los ejes centrales, replicando a escala nacional la eficiencia municipal que le dio fama, con un enfoque técnico y alejado de la confrontación, su gestión buscará consolidar a Honduras como un referente de orden en la región.
Este nuevo mandato inicia bajo una expectativa sin precedentes, precisamente porque la estrecha diferencia en los resultados electorales ha enviado un mensaje claro: no hay margen para el error. Esa brecha corta de distancia con sus competidores se traduce en un mandato de unidad y resultados inmediatos; el pueblo no solo le ha otorgado el triunfo, sino que le ha entregado una enorme responsabilidad de demostrar, desde el primer día, que su modelo de gestión es el que Honduras necesita.
Esta cercanía en las urnas obliga a un gobierno de puertas abiertas y de ejecución acelerada, donde cada obra y cada decisión estratégica deberán validar la confianza de quienes lo eligieron y convencer, con hechos, a quienes aún esperan ver reflejado el progreso en sus propias comunidades.
Al final, la columna de la democracia hondureña sigue teniendo un peso importante en el norte. La combinación del carisma de "Papi" y el espaldarazo estratégico de la política de Trump demostró que, en Honduras, el éxito electoral suele estar donde se cruzan la gestión local eficiente y el beneplácito de la Casa Blanca. El reto para el futuro será mantener esa autonomía mientras se navegan las aguas siempre cambiantes de la geopolítica estadounidense.










Buen artículo, tal cual esperamos que Honduras mejore.
Excelente interpretación bastante acertada
Gran articulo con una muy buena interpretacion