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¿Cómo se construye la imagen en el cerebro del elector?


Hablar de imagen personal no es referirnos a ropa, peinado, accesorios, maquillaje, lenguaje corporal, comunicación verbal y comportamiento; por supuesto que esos elementos influyen, pero van más allá de lo aparente y en política toma mucha más fuerza dado que no solo significa que un personaje luzca y se comunique de manera impecable, sino que, la presencia del actor político debe ser capaz de hacer sentir a los ciudadanos que en él o ella, pueden salvaguardar su seguridad emocional, psicológica, individual y social.

El exceso de canales de comunicación, el bombardeo de información al que es sometida la población genera incertidumbre y tormento, cada vez les resulta más complicado determinar a quién creerle y por cuáles medios informarse, lo que los lleva a buscar respuestas claras otorgándole poder a la percepción por lo cual, un personaje será más que un político, aspirante o candidato; será un mensaje.

En este escenario, son los ciudadanos electores los que se generan la imagen del político como un proceso acumulativo de la información a la que tienen acceso, fundamentando dicha percepción en tres componentes esenciales:


1. Cognitivo: ¿cómo perciben los electores?, ¿qué perciben?, ¿en qué sustentan esa idea, juicio o valor?

2. Emocional: ¿qué sentimientos y emociones les provoca la presencia de un individuo en el escenario político?

3. Conductual: ¿Aquéselesmotiva?, ¿cómo reaccionan hacia un político?

Por otra parte, los estímulos que llevan a los ciudadanos a calificar o interpretar al político como mensaje, dependen en mayor de medida, de factores ajenos al entorno personal del actor y propios del contexto social y que les impactan directamente a las personas: situación económica, empleo, escolaridad, edad, sexo, usos y costumbres, así como expectativas y percepción de gobierno, instituciones y actores clave ligados al territorio político.

De allí, la importancia de estudiar primero el contexto para lograr construir estrategias de imagen asertivas, sin dejar de lado que, para eso, el líder político también se analiza (o debería) para garantizar con eso que se le entregue a la ciudadanía una opción que racionalmente, sea adecuada y propia para el cargo público que se busca conseguir.

Considerando dichos elementos, la figura política conseguirá lograr notoriedad, establecer diferenciación, generar credibilidad, confianza y referencia y estimular preferencia, conscientes de que, en todo momento estarán parados en un escenario que los expondrá a la evaluación de las audiencias que estarán permanentemente en posición de realizar un juicio basándose en la información disponible, ya sea directa o indirecta, por presencia o ausencia.

De ese modo, será importante no perder de vista que una buena imagen facilita la selección entre todas las opciones disponibles; la más congruente será la elegida. En resumen, los candidatos no solo ganan por una campaña. Elevar su intención de voto es también una consecuencia de su historia, de todo lo que los respalda, de cómo lo comunican y cómo eso responde a los intereses de terceros.


POR: ANDREA PRECIADO – CONSULTORA ESPECIALISTA EN IMAGEN (México)

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